lunes, 26 de junio de 2006

¿El fútbol que viene? Asia&Oceanía.

Salvo tremenda sorpresa ganesa, éste parece un mundial de los llamados "clásicos". Parece que los equipos europeos y americanos se jugarán el triunfo final. Si ya hablamos del fútbol africano como exponente del futuro, toca ahora analizar la historia de Asia en los mundiales. Además, añadiremos aquí las participaciones de Oceanía, históricamente ligada a Asia en las clasificaciones de la FIFA. De hecho incluso se ha planteado el abandono por parte de Australia de la Confederación de Fútbol de Oceanía, con lo que ello implica. Hay que decir que, a diferencia del fútbol africano, el asiático no ha experimentado un desarrollo paulatino a lo largo de los mundiales, sino que ha destacado en dos campeonatos aisladamente, y en una de ellas de una manera tremendamente sospechosa (todos sabéis a lo que me refiero). La crítica que aquí desarrollo es clara: Si el lema de la Confederación Asiática de Fútbol es "Asia es el futuro", aquí no podemos estar más en desacuerdo. Quizá algún día lleguen a estar a la altura del resto del mundo, pero no parece que estén siguiendo el camino correcto. Dejando este comentario a un lado, vamos a lo nuestro. Vamos a caminar por los senderos de la historia de los mundiales...

En 1930 no se presentó ninguna selección para participar en el mundial, y en 1934 sólo Palestina (protectorado inglés), acude a la fase previa, pero es eliminada por Egipto (también protectorado británico)por 7-1 en Egipto y 1-4 en territorio palestino. Éste aparece como el primer intento asiático por introducirse en el panorama futbolístico mundial. La primera vez que acude un equipo asiático a una fase final de un mundial es, pues, en Francia 1938. Fue (sin contar con Oceanía), el último continente en debutar en la competición, y lo hizo por medio de un país que ni siquiera era independiente: la actual Indonesia, colonia de los Países Bajos que acudió bajo el nombre de Indias Orientales Holandesas. No llegaría muy lejos: un 6-0 frente a Hungría pondría fin a la aventura indonesia en la primera fase (unos octavos de final, digamos).

Tras la Segunda Guerra Mundial la cosa iría a mejor, pero no repentinamente. En 1950 Israel sería derrotada por Yugoslavia en la repesca, mientras que Siria a su vez sería detenida en su camino por Turquía. Turquía (considerada hasta ese mundial como "asiática") se clasificaría, pero después decidiría no ir. En su lugar, la FIFA invitó a Francia, con lo que el cuadro se termina de perfilar con otra no participación asiática. Cuatro años después se celebraría el Mundial de Suiza 1954, y la selección que más logros ha conseguido para el fútbol asiático, Corea del Sur, debutaba en una fase final. Eliminando a Japón en el partido decisivo, se encuadraba en un grupo con Hungría, Turquía y Alemania. La especialidad del formato de este mundial hizo que sólo se enfrentara a los dos primeros, perdiendo 9-0 con los magiares y 7-0 con los otomanos. Vamos, tampoco fue para tirar cohetes, pero ya era algo. Última de grupo y eliminada en primera fase. No sería la última vez para un asiático. En 1958 pasó algo parecido a lo ocurrido en Brasil 50: Sudán elimina a Siria en la repesca y China se clasifica al vencer a Indonesia en el partido decisivo, pero finalmente decide no ir. En 1962 sólo Corea del Sur opta a la clasificación al final de las rondas previas, pero Yugoslavia se cruza en su camino en la repesca. Tras siete ediciones mundialistas, dos participaciones y dos eliminaciones en primera fase, 22 goles en contra y ninguno a favor, y por supuesto, ninguna victoria.

En Inglaterra 1966 la tendencia parecía que podía cambiar. Corea del Norte sorprendió a propios y a extraños e hizo el que era el mejor papel de una selección asiática hasta el mundial de Japón y Corea. Y lo hizo sin ayudas arbitrales (tanto es así que eliminó a Italia, más pruebas no se pueden pedir). Aunque debutó siendo derrotada por la URSS 3-0 (curioso, ¿no? un equipo comunista con un potencial que demostraría posteriormente va y pierde contra la gran potencia del bloque oriental... no vamos a especular más), y parecía que iba a seguir la senda de sus predecesoras, arrancó un empate ante Chile y venció sorprendentemente 1-0 a la misma Italia. Esos tres puntos le valían para pasar como segunda y enfrentarse al Portugal de Eusébio. El partido de cuartos de final fue épico, como ya sabréis. Corea del Norte se puso 0-3 arriba en 25 minutos. Parecía que nadie pararía a estos coreanos, y que en semis se enfrentarían a la anfitriona... pero no. Eusébio demostró lo que valía y marcando cuatro de los cinco goles de Portugal, consiguió la remontada histórica (marcador final: 5-3). Apabullante. Era un hito, sin duda. Hito que no tuvo continuidad en absoluto.

El mismo año de 1966 se fundaría la Confederación de Fútbol de Oceanía, y un ingrediente más se sumaba a la receta. Israel (que aún no estaba en la UEFA) y Australia se jugarían la plaza de ambas Confederaciones para el Mundial de México 1970. Israel se alzaría con la victoria y acudiría al torneo. Su papel fue decepcionante: Última de grupo, aunque empatando a 0 con Italia (italianos... siempre igual de goleadores) y a 1 con Suecia, perdió 2-0 con Uruguay. Habría que esperar cuatro años más. La nueva ocasión: Alemania Federal 1974. El sistema de clasificación: Idéntico. El campeón del grupo asiático fue Corea del Sur, pero fue superado por Australia, convirtiéndose así Oceanía en el último continente debutante, ocho años después de que se fundara la Conferencia pertinente. Australia no conseguiría ni una sola victoria, ni siquiera un mal gol, empató a 0 con Chile, perdió 3-0 con Alemania Federal y 2-0 con la Alemania "Democrática". De nuevo última de grupo y decepción en el hemisferio este. Parecía que ésta iba a ser una maldición eterna, y el mundial de Argentina 1978 no supuso una excepción: Irán sería el encargado, esta vez, de jugar el rol de la Cenicienta asiática. Aunque empataron a 1 con Escocia, perdieron sonadamente con Holanda y Perú (3-0 y 4-1 respectivamente). La historia de siempre: Última de grupo, sin victorias, y Corea del Norte sin heredera que valga. Podemos afirmar que, dado el papel asiático en estas cosas, que se limitaba a ocupar una plaza sin fuste, a empatar de vez en cuando, a cubrir un cupo, es cuestionable la ampliación de dicho cupo en 1982, pero bueno, si se hizo con todas las confederaciones, tampoco iban a sufrir un agravio comparativo.

Lo sorprendente es que, incluso yendo dos selecciones a España 1982, cada una, por separado, cumplieran el guión esperado paso por paso. Kuwait fue ocupando la primera de estas plazas, mientras que Nueva Zelanda se ganaría su pasaje a España en la repesca contra China. Entre las dos sumaron un punto (del Checoslovaquia - Kuwait, 1-1)y cuatro goles, dos de cada una. Últimas de grupo, ninguna victoria... bla, bla bla. Calco de esto fue el campeonato de México 1986. En esta ocasión Irak y Corea del Sur volverían a la carga. Corea consiguió el típico empate asiático ante Bulgaria, y perdía ante Argentina e Italia (menudo grupo, ¿o qué?). Irak por su parte ni eso: derrotas ante México, Bélgica y Paraguay. Últimas de grupo, ninguna victoria, cinco goles a favor en total (cuatro de ellos de Corea)por once en contra. Esta tendencia se mantendría hasta Italia 1990, donde Corea del Sur perdía con Bélgica (2-0), España (1-3) y Uruguay (0-1) y quedaba última de grupo con un pésimo bagaje. Emiratos Árabes Unidos no lo haría mejor, ni mucho menos. Colombia, Alemania y Yugoslavia les meterían, en total, 11 goles, consiguiendo sólo 2 a favor. La coletilla ya la sabéis, me cansé de repetirla.

En USA 1994 algo iba a cambiar. Por fin Asia justificaba su existencia como Confederación. Habían pasado 28 años en los que no se subía el escalón de ser últimos de grupo. Vergonzoso y vergonzante. Las selecciones de Corea del Sur (no se cansan) y Arabia Saudí lo superaron en esa ocasión. Lo de Corea tuvo cierto mérito: empataron con Bolivia y con España, dos puntos. La derrota ante Alemania les impidió pasar como uno de los mejores terceros, pero al menos no quedó cuarta. Arabia Saudí, por su lado, por fin, después de décadas de ignonimia, lo consiguió. Debutando con derrota ante la Holanda de Koeman por 2-1, venció por idéntico resultado a Marruecos y, lo que todavía es más sorprendente, 0-1 a Bélgia. Triple empate a puntos entre los dos europeos y el árabe. Arabia Saudí se clasifica como primera de grupo (aunque eso sí, empatando a todo con Holanda, no sólo a puntos, y no sabemos si pasó como primera por tarjetas amarillas, orden alfabético o por sorteo, pero el caso es que lo hizo por primera vez en la historia del fútbol asiático), y además el delantero saudí Saed Owairan conseguiría el que posiblemente fuera el gol del torneo. Luego en Octavos de final el sueño se acabaría, pues la selección que a la postre fue tercera, Suecia, les metió un 3-1 que los apeaba de la competición.

Aunque parecía que poco a poco podría cambiarse la tónica, Francia 1998 supuso un jarro de agua fría para la CAF. El cupo se subía de dos a cuatro equipos (no sé cuánto dinero dan los japos a la FIFA, pero esto empieza a ser sospechoso, Asia, que no había hecho nada nunca, cuatro plazas directas, mientras que Oceanía, en concreto Australia, que tampoco había conseguido ningún logro, pero tampoco había tenido oportunidad, se la pegaba una y otra vez contra el quinto sudamericano en la repesca. Se entiende que el equipo de los Socceros quieran irse a la Confederación Asiática, después de todo). Arabia repetía participación, como también Corea del Sur, mientras que Japón al fin debutaba en un Mundial e Irán volvía a la competición. Arabia Saudí quedó incardinada en el grupo de Francia y Dinamarca, con lo que poco pudo hacer, apenas un empate con Sudáfrica fue su pobre participación, con lo que quedaba de farolillo rojo del grupo. Corea debutó con derrota ante México, que tampoco era una gran selección ese año; luego, Holanda le metió un 5-0, mientras que Bélgica no pasó del empate a 1 contra la débil selección surcoreana. Japón lo hizo aún peor. Perdió los tres partidos y sólo consiguió meter un gol... ¡¡ante Jamaica!! Y después de este brillante debut se sabían clasificados para el siguiente mundial como organizadores. Irán hizo algo más. Aunque perdió con potencias como Alemania y Yugoslavia, derrotó a USA en un partido que se tomó como algo más que un simple encuentro deportivo (no es que las relaciones entre Irán y USA sean las mejores del mundo). Terceros de grupo con tres puntos. Por fuerte que parezca, era la tercera mejor actuación asiática de la historia en ese momento.

El Campeonato celebrado en Japón y Corea en 2002 significó el espaldarazo definitivo para la CAF. Sólo dos plazas había para la clasificación (pues los dos anfitriones, obviamente, iban de balde), y fueron ocupadas por China y Arabia Saudí (su cuarto mundial consecutivo). La Organización fue impecable, sin duda: Estadios increibles, marketing impecable, afición de alquiler para todos, buenas comunicaciones, estupenda infraestructura hotelera... hacer un acontecimiento como éste en países superdesarrollados tiene sus pros. Quizá el mayor de todos ellos es abrir el mercado asiático para el merchandising del fútbol europeo aún más. Lo cierto es que China y Arabia Saudí hicieron idéntico papel: Cero puntos, cero goles a favor, 9 goles en contra en el caso chino, y 12 en el caso saudí. ¿Catástrofe asiática? No, Japón y Corea estaban ahí para defender el orgullo continental. Siendo cabezas de serie, sus grupos no incluían a Brasil o Turquía (que sí estaban en el de China), ni tampoco Alemania, Irlanda o Camerún (grupo de Arabia). Japón quedó emparejada con las superpotencias de Bélgica, Rusia y Túnez. Con Bélgica se empató a dos, que tampoco era plan de dar la campanada, pero con Rusia y Túnez se pudo, épicamente, conseguir la victoria. En octavos de final, los nipones se verían las caras con Turquía, un equipo que asombró a propios y a extraños en ese campeonato, y que eliminaba a Japón por 1-0. Si lo de Japón es relativamente normal para un organizador, lo de Corea no tiene nombre. Su grupo parecía, a priori, más difícil: nada menos que Portugal, Polonia y USA. Fue un grupo igualado en el que Corea del Sur sólo perdió dos puntos ante USA, que pasó también en el grupo dejando en la cuneta a los dos europeos, con tres puntos cada uno. A partir de ahí, y tras la eliminación de Japón, había que hacer algo, ¿no? Italia era el primer escollo en el camino hacia el infinito. Dudo muchísimo que en un prórroga completa hubiese acabado pasando Corea, pero el arbitraje y el Gol de Oro empezaron a sonrojar la cara de los altos jerifaltes de la FIFA. Si Rimet levantara la cabeza. La vergüenza se acabaría apoderando de ellos en cuartos de final. Dos goles injustamente anulados, un penalty parado incorrectamente por el portero coreano y España se convertía en la siguiente víctima. Ya había un anfitrión en las semifinales. Al menos no pasó de ahí. Alemania en semis y Turquía en el tercer y cuarto puesto les tumbaron y no pudieron subir al podio, que ya estaba bien (aviso legal: este párrafo es muy subjetivo, pero para no serlo...).

En el actual mundial de Alemania 2006, los cuatro participantes asiáticos han sido eliminados en primera fase. Irán, Japón y Arabia Saudí, con un punto, últimos de grupo. Corea, tras ganar a Togo y empatar con Francia en el último minuto, como terceros. Sólo Australia, 30 años tras su debut, en su segunda participación, ha conseguido salvar la honrilla oriental: segundos de un grupo con Brasil y Croacia, tuteando a los maestros del "jogo bonito". La mala suerte, y quízá el pago de deudas atrasadas a Italia, dejan fuera del torneo al equipo austral en octavos, como no podía ser de otra manera: en el último minuto, de penalty injusto, tras haber dominado todo el partido y contra los azurri. Veremos qué pasa de aquí en adelante, en Sudáfrica y más allá.

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