viernes, 23 de junio de 2006

Imágenes de los Mundiales.

No siempre una imagen vale más que mil palabras. Pero en ocasiones sí. Cualquier acontecimiento con la trascendencia de un Campeonato Mundial de Fútbol genera actualmente millones de instantáneas y de metraje fílmico. También ríos de tinta, portadas de periódicos y revistas especializadas. No ha sido así desde el principio de los torneos de la FIFA, pero incluso en las primeras ediciones surgen historias, anécdotas, grandes jugadas o goles maravillosos que deben ser acompañadas por su correspondiente imagen para catequizar a la gente que no los ha podido ver en directo.

La naturaleza de las fotografías y capturas de televisión que aquí ofrecemos es muy diversa: celebraciones, grandes figuras, batallas campales sobre el terreno de juego, historias humanas que acompañan la mitificada aureola de los campeones. Vamos a ver qué podemos hacer con todo esto.

En Uruguay 1930 podríamos haber destacado los goles, enfrentamientos acérrimos entre vecinos, boicots de equipos europeos, o incluso al Estadio Centenario de Montevideo, que no se había terminado de construir al inicio del campeonato. En su lugar hemos querido mostrar una imagen que nos ha impresionado. Refleja como ninguna cómo vive la afición un acontecimiento como este en la distancia. Si selecciones como la española, la italiana o la alemana, auténticas potencias del momento, no pudieron "cruzar el charco" por cuestiones económicas, políticas, o porque no les dio la gana a los equipos de las ligas de sus paises perder a sus mejores jugadores a final de temporada, tampoco miles aficionados argentinos estaban en posición de cruzar el Río de la Plata para acudir a la cita mundialista. Hay quien no podía permitirse ni comprar una sencilla radio para seguir la gran final entre Argentina y Uruguay. Esta instantánea está dedicada a ellos, a esos aficionados que colapsaron una de las avenidas más grandes de Buenos Aires a la altura de una tienda de electrodomésticos que ofrecía el Mundial en directo, gratis y para toda la calle por medio de unos altavoces. Podemos entender cómo se viviría este enfrentamiento fraticida en Montevideo... y en Buenos Aires.

Cuatro años más tarde, la FIFA celebraba la ocasión en Italia. Mucho se ha dicho de este mundial sobre el clima que se respiraba en él. La presión sobre jugadores y árbitros podía llegar a ser irrespirable. No sería la última vez que se utilizara el Mundial como herramienta política, pero quizá sí la más flagrante. La fotografía de los árbitros de la final haciendo el saludo fascista antes del inicio del partido habla por sí sola. Asímismo, tambien destacaremos algo "político" del siguiente Mundial. A Francia 38 no fue la selección austríaca. No hacía mucho que la Alemania nazi se la había anexionado y los jugadores de esta gran potencia futbolística de la época habían engrosado el combinado germano. Bueno, no todos los jugadores. El que es considerado como mejor jugador austríaco de todos los tiempos, Sindelar, tuvo valor suficiente como para negarse a acudir al evento, enfrentándose nada menos que al aparato del Estado nazi. Optó por suicidarse antes de ser obligado a vestir la camiseta de un país que no era el suyo, antes de que un régimen monstruoso se aprovechara de su talento. Esa muestra de coraje le hace ser merecedor de que su imagen sea el icono de este Mundial, en el que no estuvo por razones obvias. Que su fotografía le sirva aquí de homenaje.

Hubo que esperar 16 años para el renacimiento de la competición, en muchos aspectos menos contaminada que las anteriores. Se volvió al otro lado del Atlántico para celebrar el Mundial de Brasil'50. Hay muchas cosas a destacar: fue al primero al que acudió Inglaterra (no fue a los anteriores porque al considerarse los inventores del fútbol, eran claramente superiores al resto, aunque esto no quita para que tardaran 16 años en hacer algo y que desde entonces no hayan vuelto a ganar nada). Además hemos de recordar la gran actuación de España, que se codeó de igual a igual con grandes potencias mundiales y acabó cuarta. Por supuesto, sin embargo, lo que más se recuerda del Mundial en tierras cariocas fue el Maracanazo, el último partido del campeonato, en el que Uruguay se impuso sobre los locales en el mítico estadio de Maracaná, recién construido. Ghiggia, autor del gol de la victoria lo dejó claro "Sólo dos personas han dejado mudas a Maracaná, Frank Sinatra y yo". De uno de los goles más famosos de la historia de los mundiales pasamos a uno de los partidos más broncos que se recuerdan. Nos referimos a La Batalla de Berna, que tuvo lugar en esa ciudad en 1954, en el Mundial de Suiza.

Fue un partido de cuartos que enfrentaba a Hungría y a Brasil. Didí fue derribado violentamente en el área Húngara, y aunque se sancionó el penalty, Brandaozinho arremetió contra su autor, Higdekuti, golpeándolo y tirándolo al suelo. A partir de aquí se desató un combate colectivo que incluyó a jugadores de ambos equipos, titulares y suplentes que saltaron al campo, y hasta a espectadores que bajaron de las gradas para participar en la melé. El árbitro consiguió parar momentáneamente el caos (tras 20 minutos) y expulsó a un jugador de cada equipo (curiosamente no eran ni Bradaozinho ni Higdekuti, suele pasar). La historia sigue, como siguen todas estas historias: peleas en los vestuarios entre jugadores, masajistas, delegados de campo..., combates entre la afición y la policía suiza a botellazos..., hasta hubo una agresión del entrenador brasileño a un alto cargo de la Federación Suiza (le tiró un zapato a la cabeza, a resultas d elo cual tuvo vio el resto del mundial con una venda desde la nariz hasta la mejilla). La prestigiosa revista 'Paris Match' publicó en portada la imagen que aportamos de esta escena. En ella se aprecia incluso cómo un policía retiene a un aficionado canarinho.Brasil mejoró extraordinariamente su imagen en la siguiente edición del torneo, en Suecia'58. Fue donde debutó Pelé, considerado por todo el mundo y en cualquier caso como uno de los dos mejores jugadores de todos los tiempos (no es el momento de suscitar disputas entre maradonistas y peleístas). Maravilló a todos, de él dijo un defensa rival que no podía estar de carne y hueso, igual que él. Anecdótico resulta que el año anterior al mundial el Porto Alegre pidió referencias al Santos sobre sus atacantes. El Santos le envió informes sobre Pagao y sobre Pelé (no sé qué clase de buen rollo llevaban estos dos equipos). El Porto Alegre respondió con un famoso telegrama cuyo texto era Pelé no interesa. Desconocido. Manden a Pagao. El telegrama todavía decora, enmarcado, una de las paredes principales de las instalaciones del Santos. Para este magnífico deportista va la imagen de este mundial.

También la foto de Chile'62 va en parte para él. Es una foto imposible de haber tomado en su momento. De los cuatro grandes ases del fútbol histórico, Maradona nunca se enfrentó a Cruyff. El Holandés jamás se midió a Pelé, pero O Rei estuvo a punto de jugar contra Di Stéfano. Debía haber ocurrido en Chile, mundial en el que el Brasil de Pelé y la España de Don Alfredo quedaron encuadrados juntas en primera fase. Poco antes del campeonato el hispano-argentino se lesionaba, debiendo seguir el mundial desde la grada. Pelé, por su lado, también se rompió, en su caso en el primer partido, contra Checoslovaquia. Fue una desgracia para todos, también para el fútbol. Este duelo imposible es la imagen, apócrifa, de este mundial.

Llegamos a las fotos en color (ya está bien), y al Mundial de Inglaterra 66. El fútbol se iba haciendo mayor, se iba modernizando. Quizá el británico fue el último de los mundiales 'antiguos'. El mundo estaba cambiando, y como uno de los acontecimientos socioculturales (sí, ¿por qué no decirlo?) más importantes del Globo, el Mundial también lo hacía. La selección inglesa había estado peleando en los últimos cuatro campeonatos por alzarse con una victoria que los reivindicase como, no sólo inventores del fútbol, sino como los que mejor lo practicaban. A la quinta oportunidad tuvieron que esperar para lograrlo. Y en plena época de Pelé y Beckenbauer. A pesar de lo que se les puede achacar (el gol de Hurst en la final, los arbitrajes a lo largo de todo el campeonato...), finalmente lo consiguieron. También los que inventaron el fútbol, tal y como lo entendemos, merecen este homenaje. Muchos consideran el mundial de México 70 el mejor de la historia. Lo cierto es que al menos se salió de una época oscura de juego rancio y se empezó a reinventar el juego este de meter goles. Hubo partidos espectaculares, y el mejor Brasil se reivindicó como lo que era, una selección sin igual, un equipo perfecto. El de ahora, creo yo, tiene mucho que envidiarle a esta gente. Sin embargo nuestra atención se dirigirá a la que pensamos que realmente fue la imagen más definitoria del Mundial. Una de las semifinales enfrentaba a Alemania y a Italia. Fue conocido como "El partido del siglo" (Jahrhundertspiel en alemán). Al término de los 90 minutos el marcador reflejaba un 1-1. En esos 30 minutos se revolucionó todo, e Italia acabó ganando 4-3, no habiendo nunca una distancia de más de un gol entre ambos equipos. Si hubiese sido una final ahora se enseñaría en los colegios como el mejor partido de todos los tiempos. Para hacerlo más épico, el Kaiser Beckenbauer se lesionó en una jugada sin fuste. Quiso jugar el resto del encuentro, aunque tuvo que hacerlo con un vendaje en el hombro que mantenía su mano pegada al pecho. Aun así, su juego no se resintió en absoluto y Alemania peleó hasta el final por llegar a la final. Franz Beckenbauer, el emperador alemán, pasa a ser de por sí una de las imágenes de los mundiales.

Tras lo de México Pelé se retiró del fútbol en activo, pero alguien estaba listo para coger el relevo. Se trataba del holandés Johan Cruyff. Su selección, conocida como La Naranja Mecánica (todo el mundo sabe que se debe a la película de Kubrick de 1971 y al color naranja de la camiseta holandesa, pero... ¿por qué la película se llama así? La he visto como 8 veces y no lo sé!!!), causó sensación en el Mundial de Alemania Federal'74. Sin dudarlo la imagen del campeonato fue la primera jugada de la final. Cuando Holanda se adelanta en el marcador ha pasado más de un minuto de juego en el que los de naranja van tocando el balón, sin que los germanos la olieran. Un penalty cometido sobre el propio Cruyff puso fin a la jugada. Como no estamos poniendo videos, no voy a hacer aquí una excepción. Una instantánea del momento del penalty será suficiente. Homenaje, pues, a la selección que terminó de reinventar el fútbol y sacarlo del inmovilismo donde estaba (junto quizá a la Argentina de Menotti). Personalmente la foto que más me gusta de las que expongo aquí es la que ilustra Argentina'78. Es la primera que tuve claro al abordar este faraónico artículo. Fue tomada poco después del pitido final del último partido. Argentina se enfrentaba a Holanda. La historia misma de la foto es muy curiosa. Tras el triunfo argentino hubo una invasión de campo por parte de muchos aficionados. Los jugadores seguían sobre el césped, celebrando el campeonato. En concreto, en la foto aparecen arrodillados el portero y uno de los jugadores de campo del equipo albiceleste (Tarantini y Fillol). En ese momento, un aficionado que no tenía brazos se acercó a ellos corriendo, para participar del sentimiento que embargaba al país. Cuando se encontraba muy cerca de ellos se percató de que había un fotógrafo (Ricardo Alfieri) que quería inmortalizar a ambos jugadores e intentó detenerse para evitar salir en la instantánea. De esta forma salió finalmente la fotografía, con el hincha manco tratando de frenar y con las mangas de su jersey movidas hacia delante por la inercia, o por la victoria, quién sabe. A esta foto se la llamó El Abrazo del Alma.

En España'82 la final enfrentó a Italia y Alemania en el Santiago Bernabéu. Se impuso Italia en una final inolvidable para nuestros casi vecinos italianos. El equipo transalpino venció por 3-1. El segundo de los goles italianos fue marcado por Tardelli, y mítica es su celebración con los brazos abiertos, mezcla de rabia y euforia. Su imagen es la más recordada del campeonato que nuestro pais acogió para asombro del mundo. Cuatro años después se celebraría el campeonato de México'86. Sin duda el partido más recordado de todos es el de cuartos de final que enfrentaba a Inglaterra y Argentina. Se marcaron tres goles en ese choque, pero para desgracia de Lineker, sólo dos de ellos pasaron a la historia. Es totalmente imposible plasmar en una sola imagen toda la belleza y perfección de uno de ellos. También es totalmente imposible decidir cuál de los dos es el más famoso. En todo caso, por cuestiones técnicas, nos hemos decantado por el archiconocido gol de La Mano de Dios. Es, sin duda, el gol manifiestamente ilegal más celebrado, más visto y más popular de toda la historia. Si en esos momentos el ejército argentino hubiese conquistado las Malvinas, Brasil, Irlanda y Gibraltar, el país de la Pampa no habría vibrado tanto como con este tanto que ayudaba a construir la leyenda de un astro. En Italia'90 hay un consenso general en que fue un Mundial aburrido. No hubo dramáticas situaciones ni destacables anécdotas que diferencien éste de otros campeonatos. Por la parte que nos toca hemos escogido una imagen de un partido de primera fase, del España - Corea del Sur. Michel había sido MUY criticado por el entorno y la prensa española (como suele pasar, por otro lado, en este pais de 40 millones de seleccionadores). La expresión "calló muchas bocas" se queda corto para lo que Michel respondió ante esto. Nada menos que tres goles marcó a los coreanos. Como reivindicación, como venganza también, y señalando a la grada y a los periodistas, repetía una y otra vez la ahora famosa frase: "¡Me lo merezco, me lo merezco!" tras marcar el mejor de todos ellos. ¿Por qué no incluir esta instantánea entre las más significativas del Mundial? (lo creáis o no, el dedo levantado es el índice, no penséis mal).

Llegamos a nuestra recta final. Sólo quedan tres citas mundialistas para acabar. La siguiente fue la de USA'94. Si Pelé mereció dos imágenes del mundial, Maradona no iba a ser menos. Sólo Bebeto y Romario y su famosa celebración "acunando" a un niñopuede rivalizar con la fotografía que hemos escogido para simbolizar a todo el torneo. Fue el último gol que anotó en un Mundial, en el 4-0 ante Grecia. Todos tendréis en mente (bueno, la estaréis viendo y eso) la celebración de Diego acercándose a una cámara de televisión y gritando con todas sus fuerzas. Antepenúltimo homenaje de este artículo que va para el que junto a Pelé se considera mejor jugador de todos los tiempos. La imagen elegida como más impactante del Mundial de Francia'98 se produjo lejos de los terrenos de juego. Dos días antes del Día Nacional francés la mejor generación les bleus se hizo con la victoria final. Imagináos la euforia desatada en el pais vecino. Enmedio de las celebraciones se proyectó la imagen de Zinedine Zidane en el Arco del Triunfo. Elegimos, pues, ésta, para homenajear al 'Zid' (me está quedando esto muy madridista con tanto 'zid' y con tanto 'don alfredo', cualquiera diría que soy barcelonista). Por fin, llegamos al último mundial anterior a Alemania'06. Se trata del celebrado conjuntamente en Japón y Corea en 2002. El campeonato en general fue muy criticado por la exageradamente casera actitud de algunos árbitros a los que se dio responsabilidades más altas de las que se merecían. Los máximos damnificados fueron Italia y España, eliminados por Corea en octavos y cuartos de final. Para evitar que nos olvidemos de tal injusticia, y porque condicionaron en exceso el devenir del mundial entero, la última imagen es la de la impotencia (y también la de la prepotencia). La del dolor, la furia, el ruido y el silencio. La última de nuestras instantáneas es una fotografía para la infamia.

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